Las Operaciones en Tiempos de COVID-19 (II)

En el primer artículo de esta serie pusimos nuestro foco en aquellas industrias que han hecho frente a un incremento desproporcionado de la demanda, con especial atención a la adaptación de las operaciones en los centros hospitalarios.

En este segundo artículo, nos centramos en aquellas empresas que, habiendo tenido la suerte de poder mantener su actividad, sus patrones de demanda han sufrido importantes cambios. Un buen ejemplo de este grupo han sido los supermercados y, consecuentemente, la cadena alimentaria. Con el canal horeca relegado al envío online, la demanda alimenticia se ha concentrado en los hogares. Así, los supermercados han tenido que reforzar y adaptar su estructura para hacer frente a este aumento de consumo.

La Transformación de los Supermercados y la Importancia de la Venta Online

Además de las medidas extraordinarias que ha conllevado esta crisis, como las tareas especiales de desinfección de tiendas y centros logísticos, los controles de aforo para cumplir con las distancias de seguridad o los horarios de apertura restringidos; el aumento generalizado de consumo en los hogares y los picos de demanda ligados a las restricciones de movilidad de las personas (las cuales parece que seguirán variando a lo largo de los próximos meses), han obligado a los supermercados a reforzar y agilizar los procesos de suministro y de reposición de las tiendas.

Acompañando a estas medidas más urgentes, los modelos de previsión de demanda y de gestión de stocks también cambiarán. Ante las nuevas condiciones de vida que tiene que afrontar la ciudadanía, es lógico pensar que los patrones de consumo se vean alterados. Esto ya se está observando con el disparo en el consumo de alcohol en hogares o, de cara al verano, con el impacto que tendrán las restricciones sobre la demanda en zonas típicamente turísticas.

Al mismo tiempo, los propios supermercados pueden ver una oportunidad en servicios complementarios a la venta tradicional, como el de comida preparada. Con la ciudadanía tratando de minimizar la interacción con el exterior, parece razonable que los supermercados pongan en marcha estos servicios (o los refuercen en caso de ya tenerlos), pudiendo ser suministrados con la compra habitual de las personas (añadiendo así un servicio extra al consumidor, pero sin aumentar el riesgo de contacto con agentes externos).

También, este miedo a los contagios puede suponer un gran salto para la venta online en los supermercados. Según un informe de Nielsen, en el primer mes de confinamiento en España, las ventas online en supermercados habían crecido cerca de un 300%, llegando a multiplicarse por cinco en el caso de algunas cadenas concretas. Sin embargo, a lo largo de estas semanas se está viendo como el servicio online de muchos supermercados colapsa, ofreciendo franjas de entrega, como pronto, a una o dos semanas vista. Así, este canal alternativo se convierte en un arma de doble filo para muchos negocios, pudiendo acabar por ofrecer una mala imagen al cliente, si no se realiza adecuadamente.

Para continuar leyendo el primer trabajo de esta serie de artículos, visita nuestra página de LinkedIn.